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viernes, 13 de diciembre de 2013

LAS AGENDAS DE SIEMPRE

A pesar de las negociaciones paritarias que recuperaron los trabajadores en estos años de gobierno kirchnerista, a esta altura del calendario los reclamos salariales suelen infiltrarse a codazos en la agenda política. Un plus en el ocaso de cada año.
Pablo Moyano, el Secretario Adjunto del gremio de los camioneros, por sus prácticas un indiscutible discípulo de su jefe y padre, pretende extorsionar con un paro nacional de 48 hs. si sus afiliados no reciben un bonus track de $ 4.500.- en el arbolito de Navidad este 2013; una atención extra-salarial que ya consiguió otros años (de menor monto, por supuesto), que evidentemente considera derecho adquirido y por lo tanto intocable, y que, también evidentemente, en esta oportunidad juzgó que debería ser equivalente a un 125 % del salario mínimo, vital y móvil que regirá desde enero de 2014, o bien a aproximadamente la tres cuarta parte del actual salario promedio del país. ¿En virtud de qué…? Medio pretensioso el hombre…
Un estudio que contempla datos de la última campaña, realizado por integrantes del grupo de mecanización agrícola del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), realizado en el marco del “Proyecto de Eficiencia de Cosecha, Poscosecha de Granos y Forrajes, y Valor Agregado en Origen”, arrojó que el 34 % de los camiones utilizados en el transporte de granos causa una pérdida de 167 mill de U$S anuales, porque son unidades sin mantenimiento u obsoletas, que contribuyen al desperdicio de los granos. Ningún periodista le hizo notar esto ni su despropósito, aunque sí le preguntaron si había considerado que esa huelga podría generar desabastecimiento. Su respuesta: “Qué se yo…”, y lo valoró como un problema del Gobierno.
¡Cuánta violencia esconde esa indiferencia, y cuánto egoísmo!, además de irresponsabilidad. Indiferencia por las consecuencias que la decisión pueda acarrear a sus conciudadanos. Egoísmo porque el de los camioneros está entre los gremios mejor pagos, pero pretenden más…
La indiferencia en sí misma, tratándose de desaprensión hacia los semejantes, cuando sólo se considera que lo único que vale son los logros para uno y el bienestar de uno, es uno de los comportamientos más violentos que se puedan tener. Violencia silenciosa, disfrazada, sin golpes, pedradas, gases ni tiros, pero violencia al fin.
Parece que recién pasado el pico de tensión a la que más del 70 % las fuerzas provinciales de seguridad del país sometieron a la sociedad argentina con el indebido e inaceptable abandono de sus funciones (que no son cualquier cosa), poniendo en jaque la convivencia pacífica al favorecer (intencionalmente o no) con su auto-acuartelamiento el vandalismo probadamente organizado en varios casos, a algún otro le gustó aquello de:  si no nos das lo que queremos, mirá lo que pasa…”.
En el caso de los que se anotaron para participar en esta etapa del “juego de la desestabilización”, los Moyano, lo extorsivo es parte de su métier según rezan sus antecedentes. En el caso de las fuerzas de seguridad, si bien la actitud fue extorsiva, la mejor calificación del acto es: sedición. Y no son pocos entre los de siempre los que festejarían tener la fuerza suficiente para mudarlo a rebelión, pero por ahora se tienen que conformar con ir construyendo. Y ¡cuidado!, que se construye ladrillo a ladrillo; siempre con el “invalorable” soporte mediático. Mintiendo, desvirtuando, descalificando…; en suma, manipulando.
Como los uniformados consiguieron lo que querían, y más también, todos los pronósticos anuncian que lloverán reclamos de quienes están vinculados laboralmente al Estado. Los estatales propiamente dichos, los docentes, los servidores de la salud... Legítimos o no, es de esperar que las formas y la escalada no atenten contra la paz social.
También es de esperar que los Gobiernos nacional y provinciales hayan tomado nota. Hay que repensar, redefinir, reeducar y reestructurar -¡DEPURAR!- de una vez por todas a las policías. Una deuda de larga data que debería ser incluida en la agenda política 2014 entre los muchos otros temas que ya se perfilan contemplados en ella.

martes, 19 de noviembre de 2013

¿POR QUÉ NO HOY?

CFK VUELVE no es una consigna de lucha como aquel emblemático “Perón vuelve”, sino simplemente el anuncio que primó la semana pasada y que ayer se convirtió en realidad; regreso que tantas expectativas generó oportunamente como especulaciones fraguó, de propios y ajenos.
El restablecimiento de Cristina Fernández de Kirchner fue manejado con un hermetismo absoluto. Durante todo el tiempo que duró no trascendió más detalle que los contenidos en los partes médicos, como corresponde; y “el relato opositor se llenó de imaginación y deseos oscuros como la noche”, según Luis Bruschtein. En honor a la verdad, no todo. Pero la parte que sí, fue suficiente para darse cuenta de cuán bajo puede caer un ser humano.
“¿No nos estarán “acostando” con este tema?”, inició la propalación de una malintencionada duda el habitual sembrador de odio, La Nada, refiriéndose al forzado reposo. Sobreactuando, por supuesto. Como siempre.
Se prendieron unos cuantos… y otros fueron más lejos todavía. El forjador de síndromes desconocidos que desaparecen cuando el afectado deja el poder (¡chupate esa mandarina…!) esta vez se anticipó recomendándole asistencia psicológica. El incendiario de urnas, tanto vago como corrupto confeso, urdió que ella debía aprovechar el momento para retirarse y así evitarse tener que soportar en un futuro el exilio o la cárcel. Aquella mujer que recuperó su identidad -y los asesinos de sus padres fueron juzgados y condenados- gracias a las políticas de Derechos Humanos implementadas por el kirchnerismo, no tenía en claro si quien “es presidenta por los votos del “tomuer”” (en su maledicencia el “tomuer” es Néstor Kirchner) retornaría como la mujer maravilla o más parecida a una planta.
¡Tanto odio…! No soportan que ella reasuma la Presidencia de la Nación con más del 50 % de imagen positiva, ni que el proyecto político que conduce no haya desbarrancado durante su ausencia. No soportan ese piso de apoyo que no cede desde hace años a pesar del “esfuerzo” puesto para que suceda.
Malas noticias para todos los de esa calaña. La reaparición pública de la Presidente no fue la de una mujer maravilla ni la de una minusválida. Simplemente se mostró como una persona que se reintegra a sus funciones.
El video subido a You Tube la muestra en la dimensión personal; y el posterior comunicado acerca de los cambios en el Gabinete que dispuso, en la institucional. “Los dos cuerpos del príncipe de los que habla la ciencia política”, dijo alguien.
Y no debería pasarse por alto el lenguaje simbólico. Mostrándose con medio luto por primera vez en tres años podría indicar el inicio de una nueva etapa; y el pingüino que recibió de regalo, que fue poco lo que estuvo fuera del foco de la cámara, que el modelo kirchnerista sigue en pie, por sobre todas las cosas y a pesar de aquellos esfuerzos a los que se hizo referencia.
Un mensaje sabio y oportuno en estos tiempos turbulentos en los que como no alcanza con haberse profanado últimamente templos católicos y protestantes, un puñado de católicos ultraconservadores irrumpe un acto interreligioso en recordación de la llamada Noche de los Cristales Rotos, en la catedral de Buenos Aires. Tiempos en los que como no alcanza con esa intolerancia, un polémico consejero político, procesado por ejercer ciertas habilidades suyas, ensalza a Hitler; y tras cartón trata de estúpidos a los argentinos con falsos argumentos de inventados modismos. Tiempos en los que como no alcanza con que sean los presos comunes los que tengan la costumbre de fugarse a un promedio de uno por día durante tres meses, en el mismo lapso tres genocidas terminaron contagiándose. Tiempos en los que se pide que se violente la Constitución Nacional con una ley de derribo. Tiempos en los que, tiempos en los que, tiempos en los que.
¿Casualidad o causalidad?
Algún día, ¿por qué no hoy?, quizás resulte saludable pensar en estas “coincidencias” a las que da lugar este tiempo de turbulencias... ¿O al clima de turbulencias que generan estas “coincidencias”?

viernes, 13 de septiembre de 2013

NO ES LO MISMO (2)

No hay verdades únicas ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas. Se puede ver parte de la verdad y no reconocerla. Pero es imposible contemplar el Mal y no reconocerlo”.
Buena observación para la época que nos toca transitar, repleta de circunstancias tan complejas que por momentos se hace difícil de dimensionar y comprender en toda su magnitud, a punto tal que pareciera requerir glosas para decodificarla y no perdernos en el enredo. La memoria suele traicionarnos con laberintos y trampas de olvido.
Buena observación. Sí. Y ojala fuera tan sencillo como lo plantea su autor, el periodista y escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán.
Los medios de comunicación podrían ser un contrapeso, aportar lo suyo. Pero eso no sucede cuando sus intereses no coinciden con los de las mayorías ni contribuyen al bien de todos. Más aún si encima se trata de medios de comunicación hegemónicos. Cuando las necesidades reales de identidad y destino del conjunto resultan tan notoriamente contrarias a sus intereses y a los de quienes representan, a los intereses de ese “Círculo rojo” al que hizo referencia Mauricio Macri, su aporte, entre otras cosas, consiste en esterilizar conciencias y contribuir a la desmemoria. Necesitan de ello para seguir actuando en otros planos.
Tómese por caso, como ejemplo, un escrito reciente de Francisco Balázs mediante el cual trae a recuerdo evidencias que, seguramente, habían sido olvidadas -incluso desconocidas- por muchos: imágenes del expresidente Raúl Alfonsín en la Sociedad Rural, bajo las prepotentes silbatinas e insultos que le prodigaron los productores agropecuarios; imágenes de un Raúl Alfonsín, discursando: “Yo les pido que lean el Clarín, que se especializa en titular de manera definida, como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. Si el pueblo de la Nación fuera lo que el Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros”. Hoy, los mismos de ayer. Hace 25 años, lo mismo que hoy.
Entonces, hasta tanto no se equilibren las fuerzas comunicacionales -imprescindible para poder considerar satisfecho el derecho a acceder a una información diversificada, pluralista, adecuada y veraz-, la sociedad debe echar mano a recursos alternativos.
En tal sentido, como  buen literato que es, Eduardo Galeano afirma que “una literatura nacida del proceso de crisis y de cambio y metida a fondo en el riesgo y la aventura de su tiempo, bien puede ayudar a crear los símbolos de la realidad nueva y quizás alumbre, si el talento no falta y el coraje tampoco, las señales del camino”. Pero no sólo la literatura. Todas las formas de expresión, cualesquiera sean, y, desde ya, como muchos jóvenes lo están comprendiendo, la participación política; incluso cuando, como sostiene Juan Carlos Díaz Roig, “una fuerte tendencia de los medios de comunicación ha conseguido convencer a masas enteras que los culpables de todos los males, son los políticos y la política. Y que algunos políticos, con algunas actitudes, alimentan esta versión”.
Pero en este punto, una vez más, debe entenderse que no todo es lo mismo. Para que políticos y política no sean los culpables de todos los males, no debe dar todo lo mismo. No es lo mismo la especulación política que la construcción política.
Los ejemplos son notorios. Se declama diálogo, consenso, pero cuando la Presidente convoca oficialmente a hacerlo se dice que es una estrategia electoralista. No obstante, Gobierno y referentes de sectores empresariales y sindicales se ponen a trabajar; y avanzan. Se declama por ajustes impositivos en favor de los trabajadores, pero cuando Gobierno y referentes acuerdan elevar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias -desde hace añares considerado el más equitativo de los impuestos en el foro de Davos-, incluso a valores impensado para los adalides del “me opongo porque me opongo”, se dice nuevamente que es una estrategia electoralista; y hasta que el nuevo monto establecido no es suficiente. Se declama por gravar rentas financieras, pero cuando Gobierno y referentes acuerdan algo en tal sentido se dice que no hace falta y, otra vez, que es una estrategia electoralista; y, aunque finalmente logre aprobarse, hasta se vota en contra en el Congreso.
Mientras que la lista de especulaciones va quedando al descubierto, los hechos que producen las “estrategias electoralistas” se instalan en la vida real para beneficio de los ciudadanos. En definitiva, no seamos hipócritas, en todo proyecto político que se precie de ser tal anida una estrategia electoralista (si quiere llamarse así) a corto, mediano y largo plazo que le permita sostenerse en el tiempo para alcanzar el modelo de país que propone.
La construcción política bien entendida demanda correspondencia entre el decir y el hacer, aunque en ese hacer convivan diferencias y matices. Y hasta, ¿por qué no?, errores, que con seriedad y buena voluntad pueden corregirse. La especulación política sólo declama. 
La especulación juega a la política mientras que en la construcción política se trabaja.
No es lo mismo tener en claro el rumbo que no tenerlo.


viernes, 6 de septiembre de 2013

NO ES LO MISMO

Para el periodista Ignacio Zuleta el “Círculo rojo” (1) pertenece a esas “delicias de la imaginación” que, “como los lugares comunes, son plazas de encuentro y abrigo en la despersonalizada aldea global”. Debe reconocerse que se trata de una definición con cierta intensidad creativa; algo literariamente interesante, lástima la falta de correspondencia entre su musicalidad y la connotación del eufemismo, a la que por momentos el Jefe de Gobierno porteño intentó restarle dramatismo y con la que en otros jugó.
Si la mención al “Círculo rojo” se le escapó o si tuvo la intención de introducirla (decíamos por despecho), es una cuestión que en el post pasado quedó como interrogante. Hoy, un par de días después, por lo visto y escuchado y en función del personaje, para este espacio no fue casual ni inocente.  
Mauricio Macri, como al descuido, le habló al “Círculo rojo”. Fue un llamado de atención encubierto, que puede interpretarse como demanda o como advertencia; o algo de cada cosa. No es lo mismo pedir que avisar, pero en este caso la malquerencia puede ser su amalgama. Y por varios motivos puede considerarse al actual como el momento preciso para hacerlo.
Sea como fuere, demanda o advertencia, el recurso retórico impactó en el sector politizado de la sociedad, ya sea como figura natural y esperable del “juego” no tan juego del -o por- el poder o como fantasma, según el grado de aversión de cada uno frente al (su) significante y, por qué no, de ingenuidad también. Y se tome como se tome, como una figura natural o como fantasma, no puede dejar de llamar a la reflexión a la sociedad.
La marquesina podría anunciar “No es lo mismo”; igual que el título de esta nota.
Si “los ciudadanos, generalmente más ocupados en -y preocupados por- sus asuntos personales que por cotidianos no dejan de ser importantes, dependen de la información que les suministran para poder evaluar correctamente lo que sucede y tomar posición respecto del asunto”, como escribíamos aquí mismo hace ya más de dos años, en TEMBLADERAL EN LOS MEDIOS (Parte IV), el problema se plantea en qué calidad de información suministran -y se elige consumir- y con qué nivel de sentido crítico se consume. Sobre todo si, como también se sostiene en el mismo post, “las circunstancias transforman a los ciudadanos en involuntarias réplicas de Tupac Amaru, versión siglo XXI, a las que los adversarios de turno (los intereses enfrentados, en este caso el fáctico y el político) pugnan por convencer de que la causa que abraza cada uno es La Verdad” y “la sociedad en su conjunto queda atrapada en medio de una polémica, a veces con la sensación que tras bambalinas en realidad “se está jugando otro partido”, porque la “Obra” de turno se representa en los medios de comunicación con guiones adaptados tanto al tipo de vehículo de expresión como al gusto -o mal gusto-, tendencia y conveniencia de los “dueños de la sala””.
Entonces, no es lo mismo acceder a una pluralidad de voces que a una única voz, cuando de puntos de vista u opiniones se trata; tampoco, poder elegir entre un menú (diversidad) de opciones que tener que aceptar una única posibilidad u oferta. Provenga de donde provenga la exclusividad.
Y en cuanto al nivel de sentido crítico del consumidor…, hace 15 días Vicente Battista fue imaginativo y contundente:
El día en que dejamos atrás nuestra ingenuidad infantil, las marionetas se convierten simplemente en graciosas figuras de madera; sin embargo, no nos sorprende que Gregorio Samsa despierte transformado en un enorme insecto. Hay una abismal diferencia entre un lector de Kafka y un pequeño espectador de una función de títeres. El adulto acepta la ficción como tal y, por consiguiente, le parece lógico el destino del infortunado Samsa; el pequeño, en cambio, vive la ficción como real y, por consiguiente, grita de alegría cuando aparece el príncipe justiciero. Este periodista animador de TV (2), mediante una mezcla de política y circo, trata a su público adulto como si fueran pequeños e ingenuos espectadores de una función de títeres. Lo verdaderamente inquietante es que ese público acepta el trato mientras pega entusiastas saltitos de alegría”.

Por último, siempre hay que tener en cuenta que el poder político está sujeto al sondeo de la voluntad popular y, consecuentemente, a alternancia. El “Círculo rojo” no.


(1) Título del filme francés “Le Cercle Rouge”, de 1970, que escribió y dirigió Jean-Pierre Melville, quien, basándose una presunta frase de Buda que dice que "Cuando los hombres, aun sin saberlo, se reúnan un día, vengan de donde vengan, inevitablemente se encontrarán en el círculo rojo", intenta transmitir la idea de que los destinos son inevitables, que son inútiles los esfuerzos de la voluntad, y que cada biografía tiene escrito un libreto que lo lleva a jugarse el destino... en el círculo rojo. Algo así como una representación de la teoría catastrofista que dice que todo esfuerzo colectivo -la política es uno de ellos- está destinado al fracaso, o que termina en sangre.
(2) El escritor se refiere al show-man Jorge Lanata; por varios motivos “La Nada” para este espacio.


miércoles, 8 de mayo de 2013

TORMENTAS DE MAYO

Si abril fue un mes tormentoso, mayo no se queda atrás, nos brinda lo suyo. Una vez más, políticamente hablando.
Nada indicaría que las tormentas vayan a menguar. Seguramente seguirán batiéndose sobre nuestra sociedad por éste y los meses siguientes, multiplicándose. Es  que se trata de un año electoral clave; y como tal, también políticamente hablando, será un año difícil…. Por más que las elecciones sean de medio término.
Para los locales que viven con su cabeza puesta en alguna nube, alejada de la realidad política argentina, resultará extraño que un determinado año, por el solo hecho de ser electoral, enrarezca tanto el ambiente que deba respirarse; y hasta molesto para quienes viven aquí, con los pies puestos más en la tierra pero con fragilidad de memoria a cuestas. En ambos casos, peligrosamente vulnerables a cualquier manipulación.
A quienes están atentos al pulso político del país, interesados realmente por el futuro, alertas, nada de lo que sucede y suceda debiera resultarles inexplicable. Sí, enojoso cómo se quiere decolorar el paisaje ocultando logros e intenciones de cambios en beneficio de todos y no sólo de unos pocos. O debiera resultarles provocador cómo se busca irritar el humor social ametrallándolo con tergiversaciones y mentiras; o con conflictos sorpresivos y poco creíbles, como el que provocó la paralización (durante 6 días) del transporte de larga distancia la semana pasada. O debiera resultarles indignante cómo se intenta escandalizar con las llamadas “operaciones negras de prensa”,  ya casi una constante y generalmente berretas. O debiera resultarles lastimoso cómo hay quienes pueden hacerse eco así porque sí, sin sentido crítico, cayendo en las trampas que tienden cierta prensa chatarra y quienes depositan su esperanza en ella para lograr lo que hoy no pueden por otros medios; y lo confiesan, como el “sincericidio” del senador radical Ernesto Sanz (1), que provocó que la presidente Cristina Fernández de Kirchner lo considerara una expresión de “vagos y mediocres”. O debiera resultarles repugnante cómo se despliega hipocresía por doquier… Y por qué no, algunas veces, debiera resultarles curioso cómo puede verse reafirmada su capacidad de asombro.
En algún supuesto listado imaginario que pudiera existir de esas últimas ocasiones (ver reafirmada su capacidad de asombro) por inocultable quedó registrado lo que hace ya 10 días aconteció en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda, sacudiendo a toda la ciudadanía o por lo menos a aquella parte a la que los años de la anti-política y las políticas neoliberales no deshumanizó. Un caso que dejó en claro hasta qué punto puede llegar la brutalidad de quienes más que gobernar atropellan, tratando de imponer a como sea, incluso desafiando disposiciones judiciales. Caso que, obligadamente, nos transporta más allá de los sucesos en sí mismos: al tema de la política en materia de salud mental en la Argentina. Caso y ribetes que este espacio considera que no puede ni debe dejar de intentar desarrollar, con la prudencia que imponen tanto la especificidad como la vastedad del tema, y todavía debe a sus lectores.
Lo sucedido en el Borda causó la mayor de las bataholas de los últimos tiempos. Por inocultable, a pesar de los esfuerzos de algunos en tal sentido. Pero no fue la única. Además de aquellas que ya se enunciaron más arriba y la ya histórica de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), persiste -y promete seguir haciéndolo- la saga alrededor de la bautizada democratización de la Justicia. También la de las respectivas cajas de Pandora, que coincidieron en cruzarse andanadas de artillería pesada respecto de dinero supuestamente mal habido / evadido, sacado fuera del  país, por players de ambos intereses en pugna (el kirchnerismo, por un lado, y sus enemigos, por otro).
No es la lista completa, pero suficiente para saber de qué se está hablando
Sucede que las elecciones de este año resultan clave, por más que sean de medio término. Clave para quienes no se resignan a dejar su banca -hay que ver nada más los nombres de las bancas cuya renovación está en juego- y para el futuro de varios que aspiran a más, pues para que exista un 2015 auspicioso tiene que haber primero un 2013 exitoso. Clave también para el Gobierno, que quiere seguir conservando la potencia necesaria que requiere el proyecto de transformación que puso en marcha hace ya 10 años.
Por ello las tormentas seguirán batiéndose sobre nuestra sociedad por éste y los meses siguientes.

(1) El mismo autor de la frase acerca de que la Asignación Universal por Hijo (AUH) se iba “por la canaleta del juego y la droga” -y otras tan poco felices como la anterior-, esta vez, en función de un diagnóstico agorero, tan particular como discutible, declaró ante cámara: Ojalá que esto siga hasta octubre”; y  remató: “…a veces pienso que si la economía mejorara un poco, ¿qué pasaría con las elecciones?” (¡¿…?!)


viernes, 1 de marzo de 2013

¡LARGARON...!

1° de marzo. Hoy la presidente Cristina Fernández de Kirchner inauguró el 131° período legislativo. No para terminar con ninguna siesta veraniega, como podría pensar o decir por ahí algún distraído cuyo reloj atrasa, porque no existió tal.
¡Largaron!, es una forma de decir. Si hay algo de lo que nos privó el país durante los últimos meses fue de la característica escasez de acontecimientos políticos, propia de una y dos décadas atrás cuando acostumbraba a funcionar en calendario escolar. Por aquí hubo de todo, aunque algunos no se hayan enterado o no hayan querido hacerlo.
Fueron tantos los temas que durante el presente estío formaron parte de la vida argentina, que algunos aparecen lejanos en nuestra memoria. Aunque no por ello no relevantes. El regreso de la fragata Libertad; la insistencia inglesa en militarizar las Malvinas; el creciente apoyo internacional al reclamo argentino sobre las islas; el otro atropello británico que pretende denominar “tierra de la reina Isabel” al sector antártico; el reclamo de los fondos buitres y la Corte de Nueva York…
Y la renuncia del Papa Benedicto XVI, que no nos pasa de costado…
Entre los más recientes, el más polémico de los asuntos fue el memorando de entendimiento que se firmó en Etiopía con la República Islámica de Irán el 27 de enero, para que sean interrogados los funcionarios iraníes acusados de participar en el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de 1994; es decir, con la intención de reactivar la investigación judicial empantanada desde el año 2006 según lo manifestaron desde el Poder Ejecutivo y en el Parlamento tanto el kirchnerismo como sus aliados. Un acuerdo que levantó polvaredas desde el mismo momento en que se dio a conocer, motivó el llamado a sesiones extraordinarias para la aprobación -condición  explicitada en el documento- que logró ajustadamente en ambas Cámaras y en la madrugada de ayer tuvo su ley que ya fue promulgada.
La bien o mal llamada democratización de la Justicia ha sido otro de los temas de mayor densidad política. Y el más prenunciado, porque la acumulación de ominosos antecedentes venía poniendo en boca de todos la necesidad de nuevos vientos. De hecho, en varias oportunidades este espacio calificó de gangrenosa a la Justicia argentina. También de hecho, no por nada Cristina Fernández de Kirchner disparó a fin de 2012 el llamamiento a hacer algo al respecto y el tema, desde entonces una constante en los mensajes de la Presidente, hoy tuvo un espacio sustancial en su discurso ante el Congreso de la Nación.
Si de producir un giro en el sistema se trata, ayer concluyeron las jornadas de debates convocadas por el movimiento judicial bautizado como “Justicia legítima”; movimiento que es consecuencia del cisma en el seno del Poder Judicial. Ochocientas almas debatiendo en la Biblioteca Nacional en lo que, segura y fácticamente -amén-, resultará ser el puntapié inicial de ajustes y cambios que el sistema judicial, aún a los ojos del vulgo, evidencia necesitar.
Mientras el “qué”, el “cómo” y el “cuándo” se van analizando, discutiendo, legislando e implementando, seguramente seguiremos soportando las flaquezas, trampas y vicios del sistema actual. Diciembre, enero y febrero nos mostraron y demostraron una vez más que pretender hacer cumplir una ley, cobrar impuestos o retrotraer un acto ilícito, evidentemente molesta a los poderes fácticos y el Judicial los ampara descaradamente (1).
No menos relevante fue la baja calidad del discurso de la oposición. El periodista Jorge Dorio fue claro en una de sus notas recientes: “con honrosas excepciones, han mostrado (los distintos casos) un perfil de la oposición signado por la inmadurez, la mezquindad, la obnubilación del corto plazo y, de manera más alarmante, la pérdida de una perspectiva nacional sacrificada por la obsesión por obtener algún rédito inmediato al enfrentarse al oficialismo”. Pero a eso lamentablemente nos han acostumbrado.
Va a ser un año difícil.

(1) Son ejemplo: la reproducción de cautelares a favor del Grupo dominante de multimedios Clarín que desde hace más de tres años le permiten eludir el cumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA); la cautelar in eternum que impide, desde hace 10 años, que la  Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) pueda cobrarle a otro medio de comunicación (La Nación) una deuda que hoy asciende a casi tres centenas de millones de pesos en concepto de impuestos e intereses; la cautelar que frenó la revocación de la venta del Predio Ferial de Palermo a la Sociedad Rural Argentina (SRA), a pesar de haber quedado demostrado que la operación fue realizada violando legislación vigente y a precio vil.

viernes, 23 de noviembre de 2012

LA BIBLIA Y EL CALEFÓN

"Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón..." (1).
¿Existe acaso en nuestra cultura popular una imagen más elocuente que la del libro de mayor valor religioso -la Biblia, en el caso del Cristianismo- junto a la de un artefacto tan mundano como un calefón, para representar un contraste? ¿Y forma más bretoniana de denunciar la decadencia y el trastoque de valores, que equiparar la vida con un cambalache y ubicar en éste al primero, herido, llorando, rendido, sostenido por el segundo?
Y si alguien cualquiera nos preguntara cómo nos vemos, en términos generales, todavía hoy como sociedad, casi 80 años después… ¿qué contestaríamos y por qué? Desde EL GUARDAFARO: “con ciertos matices pero sin  cambios sustanciales que festejar en algunos sectores sociales”.
No por nada se dijo -y se dice-, aquí y afuera, que el autor de “Cambalache” fue un visionario, un profeta que cantó a la corrupción; y agregaríamos: indirectamente -o no tanto- también al cinismo, la hipocresía y otras miserias humanas que suman varios etcéteras. Y no por expresar una mirada pesimista de la vida y las gentes, en cierto aspecto la letra resulta demasiado vigente para nuestro gusto. Estos últimos tiempos son una demostración palpable de ello. Por lo menos en cuanto a lo surrealista de ciertas situaciones, imágenes y palabras con las que por momentos nos enfrenta la realidad. Sino, veamos algunos ejemplos recientes limitados al paisaje local: Hugo Moyano y Pablo Micheli, que juntos no representan a más del 27 % de los trabajadores sindicalizados, liderando el primer -y hasta ahora único- paro general que se le ha hecho al gobierno actual, que, como se dijo en el post anterior, aun teniendo muchas asignaturas pendientes, con sus más y sus menos sacó al país del infierno; Hugo Moyano y Pablo Micheli, en virtud del guarismo anterior, como también se dijo en el post anterior, recurriendo al bloqueo de rutas y accesos a la Capital -una metodología de las organizaciones sociales, que no tienen otra forma de manifestarse, no de huelguistas- para mostrar una pretendida adhesión masiva a su convocatoria y “disuadiendo” mediante actos vandálicos a quienes pretendieron no sumarse a la medida de fuerza; Hugo Moyano y Pablo Micheli, dos representantes del movimiento obrero, coqueteando con quienes siempre han atentado y atentan contra los intereses de los trabajadores, tomando “fuerza prestada” (¿un crédito a pagar a futuro?) para mostrar más poder que el real. La Federación Agraria, representante de pequeños y medianos productores rurales, haciéndole el juego a la Sociedad Rural Argentina, representante de los terratenientes más poderosos, otrora antagonistas; y ambas subidas a un reclamo de trabajadores, siendo que ellas no registran mayormente a los suyos -cuando no los hacen trabajar en condiciones de esclavitud-. Gerónimo “Momo” Venegas, reclamando la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias cuando pocos trabajadores del campo, sector al que pertenece, percibe una  suma superior al salario mínimo, si es que no trabaja totalmente fuera de lo que establece la ley (el campo es el sector con mayor cantidad de trabajadores no registrados).
La lista continúa. Jurungando en la memoria y archivos puede hacerse tan larga como se quiera. Asociada o no a lo que pueda agregarse a la del reciente paro extorsivo que se promovió como 20N, haciendo un combo con las movilizaciones 13S y 8N, para restarle atención al próximo 7D. Entre los que no, el estreno de hecho del per saltum por parte de la corporación de medios de comunicación dominante, todavía no promulgado y previamente protestado y criticado hasta el infinito por ella y sus portavoces.
El 7D está muy cerca. Este espacio procurará reflejar un resumen que permita clarificar cuáles son los distintos frentes en que se libra / librará “la batalla”. Dentro del terreno jurídico.

(1) Estrofa del tango CAMBALACHE, compuesto en 1934 por Enrique Santos Discépolo.

martes, 20 de noviembre de 2012

MIENTRAS QUE...

Mientras que algunos sostienen que de la mano del actual gobierno el país quedó fuera del  mundo, la Argentina fue elegida -por sexta vez- miembro integrante del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el bienio 2013-2014. Y, recordándonos inexorablemente aquella gestión del ex presidente Néstor Kirchner que evitó el que parecía inevitable enfrentamiento entre Colombia y Venezuela, recientemente el presidente de la República Árabe de Egipto, Mohamed Morsi, solicitó de manera especial a Cristina Fernández de Kirchner que interceda ante los líderes de la región y del mundo para lograr el fin de la violencia entre Israel y la facción palestina Hamas que gobierna la Franja de Gaza; el conflicto armado de inusitada escalada que por estos días tiene en vilo al mundo entero.
Y si de reconocimientos externos seguimos hablando, en el marco del 67º período de sesiones, la Argentina también fue elegida -176 votos sobre 193- por tercera vez desde su creación (2006), para formar parte, entre 2013 y 2015, en representación de América Latina y el Caribe junto con Brasil y Venezuela, del Consejo de Derechos Humanos de ese mismo organismo internacional. El Examen Periódico Universal (EPU)  al  que el país se sometió por segunda vez, le valió de los 58 Estados que integran el Consejo el reconocimiento de muchos avances normativos institucionales y programas en políticas sociales que han tenido resultados concretos. La investigación de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura, los avances en los derechos a la educación y la salud, las medidas de reducción de la pobreza y la legislación en defensa de las personas con discapacidad, entre ellos.
No es que con  ello pretenda decirse que vivimos sobre un lecho de rosas (frase antigua, si la hay), pero sí que estamos ante un Gobierno que, “considerando a los DDHH como matriz política y filosófica de sus acciones” -en palabras del Secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda-, ha decidido sobreponer al país de las dos últimas experiencias trágicas que sufrió: la de un Estado terrorista durante la década del ’70 y la económica y social  provocada luego por un Estado ausente, que nació con las políticas neoliberales y estalló con la crisis del 2001. De hecho, también hubo recomendaciones por parte del EPU: la formación en materia de DDHH de los miembros de las fuerzas de seguridad, la creación de un mecanismo nacional para la prevención de la tortura, la revisión del actual sistema penitenciario, hacer frente a la violencia de género, incrementar los esfuerzos en la lucha contra la trata de personas, incrementar el número de programas para defender los derechos de pueblos indígenas, etc.; cuestiones sobre las cuales los debidamente informados están al corriente de que se viene trabajando.
Lo hecho, lo que se está haciendo y lo por hacer, todo, es algo que pone extremadamente nerviosos a algunos sectores de nuestra sociedad. Se sabe cuáles. A los que insisten -y otros acríticos replican- que el país quedó fuera del  mundo; que son los mismos que insisten -y otros acríticos replican- que, puertas adentro, todo está mal.
Mientras que el Banco Mundial (BM) afirmó la semana pasada que el número de habitantes comprendidos dentro de la clase media se duplicó desde el 2003 es decir, con las políticas del kirchnerismo-, pasando de 9,3 mill a 18,6 mill, cifra que equivale al 25 % de la población total del país, ellos y él – él y ellos, los que sueñan con, se desvelan por y necesitan de una sociedad descreída y encolerizada, para concretar sueños personales que de otra manera no pueden cumplir -el chupetín que se le negó, como se dijo en alguna oportunidad-, “festejan” lo que el economista Jamele Rigolini del departamento América Latina del BM calificó como “recuperación económica impresionante", realizando, en este preciso momento, el primer paro general (1) en contra de la Presidente. En contra del gobierno que, aun teniendo muchas asignaturas pendientes, con sus más y sus menos sacó al país del infierno.
Mientras que ellos juegan su juego (¿o con fuego?), otros, también precisamente hoy, celebramos el Día de la Soberanía y cada uno de las decisiones que en nombre de ella se han tomado  durante la última década; incluida la de re-estructurar la deuda en 2005 y 2010 (2).
¡En fin!, dos caras de una misma sociedad.


(1) En realidad, fuerzan a realizar el paro general. Sacaron a relucir su condición de patoteros -resabio de se sabe qué-, impidiendo la circulación vehicular con bloqueo de rutas y accesos a la Capital y actos vandálicos. Atacaron medios de transporte, bares y restaurantes -el emblemático Café Tortoni, entre otros-; y no se sabe qué más. Todo apenas iniciada la jornada, para “disuadir” a quienes pretenden no adherirse ala medida de fuerza. Bien de valientes y de respeto por la convivencia democrática.
(2) Recientemente la Reserva Federal de los EEUU se pronunció a favor de la posición del gobierno argentino y exhortó a la Corte de Nueva York a que interprete las acciones de cesación de pagos de forma acotada a fin de limitar el alcance del fallo del juez Thomas Griesa y no afectar, en favor de los fondos buitres -entre los que se encuentra NML Capital, involucrado en la retención de la Fragata Libertad en el puerto de Tema, en Ghana -, el cumplimiento de la deuda con los tenedores de bonos que se acogieron a la reestructuración de deuda argentina. Asimismo, Argentina y Ghana, convocadas por el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, dialogarán en audiencia por el embargo de la Fragata Libertad el 29 y 30 de noviembre próximo.



martes, 13 de noviembre de 2012

TAMPOCO SE PUEDE OBVIAR

Y las voces no se acallaron... El 8N siguió instalado hasta hoy. ¿Continuará? Fue contado, tergiversado, analizado, opinado, explotado... Hubo para todos los gustos -e intenciones-, fundamentalmente en la voz y la letra de la prensa; y también por parte de varios sectores de la política, ante cámaras y micrófonos.
Como se dijo en el último post, no se puede obviar que la del jueves pasado fue la protesta contra el Gobierno más numerosa de los últimos años. Ni que la protagonista fue gente de clase media para arriba. Y menos que menos que los reclamos fueron múltiples y ambiguos. Pero tampoco se puede obviar que la mayoría de esos reclamos, cuando no incoherentes, resultaban imposibles de ser argumentados por la misma gente. Lo demostró en la pantalla la única periodista que los interpeló impecablemente, en directo, en el terreno -que le era hostil-.
La repetición acrítica de la construcción mediática fue una constante, desnudó tanto la inexistencia de demandas solventes como la permeabilidad de los manifestantes a esa construcción. Y es en este punto donde las circunstancias nos remiten nuevamente a los conceptos del politólogo Luis Bruschtein: “hay un sector de clase media que se muestra furiosa con las medidas que las salvaron de ese calvario (en referencia al momento en que la clase media estaba en la calle rompiendo cajeros automáticos y golpeando las cortinas metálicas de los bancos). Resulta paradójico que esa parte de la clase media, muy confundida también por una estrategia mediática que siempre se benefició con las políticas de los ‘90, escupa al cielo como si quisiera que volvieran esas políticas que la fundieron”.
Sin embargo, este espacio, generalmente inclinado hacia la indulgencia, en su primer balance dejó abierta la posibilidad a que parte de la concurrencia -excluidas las víctimas del engaño y la confusión generada por la prédica constante de los medios de prensa opositores que le desdibuja la realidad- haya podido tener reclamos atendibles en función de una mirada distinta acerca de las necesidades y los problemas a resolver, sus matices, las prioridades y las formas. ¿Por qué no? Y siempre favorable a todo aquello que pueda resultar edificante, sugirió que, de ser así, sería bueno que el kirchnerismo se plantee el reto de interpretar y atender aquellos reclamos que no signifiquen un cambio de modelo. No es cuestión de obviar que nadie puede pretender que modifique sustancialmente su rumbo, porque no por nada la Presidente ganó las elecciones por abrumadora mayoría; y nadie en particular es el otro 46 %, como quieren hacer creer desde donde se sabe, sino que el resto está representado sólo en alguna pequeña parte de ese porcentaje toda vez que se trata de una constelación de pequeñas minorías.
Por sobre todas las cosas, tampoco se puede obviar que la protesta no fue tan pacífica como la quieren “vender” los organizadores y ¿sponsors? Otra vez, como el 13S, por más que se esfuercen en ocultar, hubo quienes -y no pocos- prestaron su furia y sustituyeron la palabra por el insulto. Quizás en una escala mayor a la de los antecedentes, pero no es intención detallar los sucesos en esta oportunidad. Sí, en cambio, llamar la atención sobre el reciente título de tapa de una revista: “La rebelión de la clase media”; y recordar que la Real Academia Española define rebelión, así: “Delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado, con el fin de derrocarlos”. ¿Descuido en el uso de las palabras o deseo inconfesable?
Algo que da para pensar mucho…, y discutir..., como el comentario de una lectora de este blog. Ella nos recuerda que el artículo 22 de la Constitución Nacional, dice: "El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste comete delito de sedición”; y agrega: “Con las conmemoraciones del 8N mencionadas y con los carteles que leí, sobre todo con respecto a la presidenta, habría que considerar si no estamos ante una apología del delito de sedición”. En este caso, finalmente es como ella sugiere: “La palabra la tiene un buen constitucionalista”.

viernes, 9 de noviembre de 2012

NO SE PUEDE OBVIAR

Hoy, no se puede obviar hablar del 8N. De lo que resultó ser y lo que dejó la protesta opositora, sobre todo habiendo generado tantas expectativas y haber provocado un cúmulo de opiniones y especulaciones previas.
No se puede obviar que “ganó en masividad, aunque perdió algo de sorpresa”, como escribió Fernando Cibeira; y que fue quizás la protesta más numerosa de los últimos años, contra el Gobierno. Pero no puede dejar de decirse que, dada las características que tuvo (multiplicidad de puntos de reunión, recorridos y rotación de manifestantes), esa masividad resulta complejo de cuantificar; y las estimaciones fueron absolutamente dispares (1), dependiendo de quién las hizo y quién las publicó. En este último caso, tanto aquí como en el exterior. Fue una multitud; “una multitud abstracta, suma de individualidades, inmaterial en sus consignas, difusa en sus movimientos”, la definió el sociólogo, director de la Biblioteca Nacional y miembro de Carta Abierta, Horacio González.
Que la cuantía, sea cual fuere, perdió algo de sorpresa, no debe asombrar a nadie. Fue el resultado de ¿dos meses? de insistente convocatoria a través de todos los recursos que ofrece la Web. La hubo para todos los gustos y mal gustos, dando por tierra con aquello de “autoconvocados” y con cualquier carácter de espontaneidad con que quiera adornar a la manifestación.
Allende su organización previa por los sectores sospechados, de los cuales ya mucho se habló, no se puede obviar que como era previsible la convocatoria surtió efecto entre gente de clase media y media alta, no así en los sectores más vulnerables. Y Horacio Verbitsky calificó a sus reclamos de “sueños de una noche de verano” comparados con lo sustancial de la política que viene llevando adelante el kirchnerismo; y si bien es cierto que sería inimaginable que el Gobierno se apoque ante expresiones del tipo y tenor de las de ayer (como lo sostuvo el periodista), hay que separar la paja del trigo. Sería apropiado no obviar todos, y no por ello traducirlo en un cambio de modelo. Sobre todo algunos de aquellos reclamos de quienes no estaban allí sin el menor interés de que los escuchen en el sentido democrático del término. Aunque tampoco puede dejar de reconocerse que las demandas fueron tan dispersas y ambiguas -en algunos casos incoherentes- que el debate político real en el que podrían encauzarse se dificulta. Un intríngulis que sería tan inteligente como interesante resolver.
Para aquella gente que, como se dijo, no fueron a la  movilización sin interés de que los escuchen en el sentido democrático del término, respecto de esa dispersión y ambigüedad de consignas y peticiones y, por qué no, la sinceridad / intencionalidad oculta de los promotores y  los efectos buscados, Horacio González concluyó: “Escuchamos que se decían el pueblo. Todos tienen derecho a hacerlo y de así llamarse. Sobre la base de ese derecho esencial se construyen las naciones y sus disensos o eventuales particiones. Pero el que vimos televisado ayer es un pueblo que, pongamos que sin saberlo, evoca retrocesos conocidos en una historia que nadie dijo que sería fácil. /// No se sale en vano a la calle. Cuando las otras multitudes, el pueblo que elige nombres más precisos para contar una historia de emancipación, re-ocupe a su vez esas mismas calles, no sólo se van a notar muchas diferencias. Sino también que las multitudes que asuman palabras fundamentales (no todas), pero sin contenidos históricos (no todas, exceptuamos a las abundantemente relacionadas con las derechas nuevas y antiguas del país), podrán hacer su examen. /// Quizá numerosos manifestantes de hoy, ojalá que muchos, puedan abandonar la justicia convertida en injusta abstracción y la libertad convertida en un valor genérico sin ancladuras sociales, en una relación más atinada con un itinerario político y colectivo, que actúa en la dificultosa concreción de su vitalidad democrática. Aprender puede ser el abandono de una abstracción fundamental, conservando lo que eventualmente tiene de fundamental, pero apartando su lastre de abstracciones, con el que juegan las neoderechas de turno”.
Respecto de la intencionalidad oculta de los promotores y  los efectos buscados, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, en una carta abierta ya previamente pedía a los que quieran protestar que no se dejen engañar y lo hagan otro día. Y advertía: “Queremos que entiendan que no es una marcha inocente, es una marcha preparada, por eso dicen cómo hay que ir vestidos y que no hablen con la prensa. Es una marcha netamente golpista, netamente destituyente”.


(1) Según el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, se concentraron 2 mill de personas, sin indicar más; según la Policía Metropolitana en Buenos Aires se manifestaron en total 700 mil personas (500 mil en las inmediaciones del Obelisco y 200 mil en otros lugares neurálgicos de la ciudad); y el Gobierno nacional consideró que hubo entre 70 y 100 mil manifestantes.

 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡OTRA VEZ SOPA!

Compelida por el antecedente del 13S, para poder sostener que “el modelo está agotado”, la Plaza de Mayo del 8N deberá reunir más de 20.000 “autoconvocados”; y a nivel nacional, las concentraciones deberán sumar más de 250.000. Si así no fuera, que el poder fáctico demande y castigue a esa ciudadanía insurrecta que no obedece.
No es que con este ensayo de ironía se menosprecie ni a los genuinamente descontentos ni a las cuestiones que los descontentan. Es lógico y natural que exista un sector de la sociedad que pueda tener sus discrepancias en lo que hace a las necesidades y problemas a resolver, sus matices, las prioridades y las formas. Ningún gobierno puede satisfacer a todos.
Cuando legítimos, los reclamos deben ser atendidos. Lo malo es la inexistencia de una oposición con la estatura política suficiente como para constituirse en tal, en canal institucional de esas demandas y en generador activo de iniciativas; y peor aún su consecuencia: los medios de comunicación pasando a ser actores políticos directos, cuyo accionar logra que ese sector social genuinamente descontento -o parte-, más aturdido que otra cosa por su prédica constante -antikirchnerista en este caso- que lo asfixia, desdibujándole adrede la realidad, se sume a otro cuyos intereses e intenciones, generalmente bien escondidos a los ojos de buena fe, pasan por un lugar muy distinto al del bien común. En palabras del antropólogo Alejandro Grimson, se sume a la protesta de esa “parte minoritaria pero importante que no tiene la más remota idea de las vivencias y sufrimientos de los sectores populares. Y mucho menos se pregunta por sus derechos, ni los reconoce como tales”.
Tiene razón Ricardo Forster, de Carta Abierta, al considerar que, entre los que el 8N van a dar el presente, hay una importante cantidad de argentinos que no tienen interés de que los escuchen en el sentido democrático del término. También la tiene el politólogo Edgardo Mocca, al decir: “La protesta social es una característica idiosincrásica del pueblo argentino. Ahora, la protesta social capturada, utilizada e instrumentalizada por los grupos que están buscando alterar el calendario institucional es otra cosa. El límite es el respeto por el calendario institucional y por las formas institucionales”.
Ni lo de Forster ni lo de Mocca son exageraciones. Basta leer las cadenas de correos electrónicos, recorrer algunos blogs y pispear las redes sociales. Además de poder comprobarse fácilmente que, detrás de la convocatoria, conviven “fundaciones, asociaciones fuertemente ligadas a la Iglesia de derecha, a miembros de la Sociedad Rural Argentina (SRA), a los cavernícolas que aún apoyan a los militares genocidas y al jefe de Gobierno porteño, que se reúnen, deciden fechas, lugares de encuentro, consignas y próximos calendarios”, como sostiene la socióloga Norma Giarracca y complementa con nombres y apellidos el diputado Aníbal Fernández, lo cual hace que lo de “autoconvocados” resulte absolutamente inconsistente, la intencionalidad del 8N es otra.
Solo resta preguntarse: ¿hasta dónde pretenden llegar? La respuesta ya se dio en el último post. Es sencilla. Y aunque pueda seguir pareciendo apocalíptica, por convicción se repite: hasta algún gobierno, cualquiera fuere su tipo, sometido, que le permita mantener privilegios, incluso desconociendo decisiones tomadas a través de los mecanismos de la democracia.

Porque EL GUARDAFARO repudia esto

Además..., EL GUARDAFARO dice