martes, 12 de junio de 2012

LUCES DE ALARMA

Si en el último post mencionamos que el 7 de junio pasado también fue un día de reivindicaciones para el periodismo, y no profundizamos en ellas, se debe a que aquella vez en este espacio priorizamos el carácter festivo de ese día. Pero no vaya a creerse que festejar el Día del Periodista implica ignorar o minimizar la crisis que atraviesa la actividad, global y localmente.
Cuando hablamos de un día de reivindicaciones, nos ubicamos en el plano “del aquí”. En nuestra realidad actual, que no es exagerado decir que enciende varias luces de alarma.
Resulta tan notable como lamentable que las empresas periodísticas, desoyendo fallos judiciales en su contra, no restituyan en sus puestos a trabajadores indebidamente despedidos, impidan su organización sindical, no cumplan con lo establecido en los Convenios Colectivos de Trabajo que rigen la actividad ni respeten las paritarias. Resulta notable pero para nada extraño viniendo de empresas que se resisten a cumplir con lo legislado en materia audiovisual o que, por su condición monopólica en el mercado del papel, tienen prácticamente en un puño al resto de los medios de la prensa escrita. Y ni hablar de las formas en que accedieron a ese último estadio de preeminencia -y otros-, sin ética ni pudor.
Prepotencia natural en ellas, a la que nadie antes se atrevió a poner freno. Y hoy, pese a que los aires políticos han cambiado y las condiciones les son más desfavorables a los factores de poder acostumbrados a hacer lo  que se les viene en gana, quienes tendrían que poner semáforo rojo a la prepotencia hacia los trabajadores de prensa, las organizaciones sindicales, actúan cuando menos con tibieza. ¿Será que también está en crisis la representatividad real de esas organizaciones? Probablemente sí, porque la comunidad de periodistas no escapó al parteagua que significó desde su asunción el kirchnerismo.
En tal sentido, resultan irrefutables estas líneas escritas recientemente por Eduardo Aliverti: “(desde que) el kirchnerismo decidió enfrentarse a la última vaca institucionalmente sagrada: los grandes medios de prensa ... cada programa periodístico, cada portada de diario, cada copete de cada título, cada columna, cada entrevistado, cada boletín informativo, se rige por el lugar de batalla política que escoge cada protagonista mediático. Vale para los dueños y para los periodistas individualmente considerados”.
Que los periodistas se posicionen políticamente no está mal, porque en ese sentido este momento obliga a cada uno a desnudarse. Aunque eso moleste a los amantes de los grises. Lo malo es cuando se cree en -y se ejerce- el vale todo; cuando se recurre a la deshonestidad en las prácticas periodísticas, sean cual fueren sus manifestaciones, para sí y/o para sus amos. Y es lo que de un tiempo a esta parte viene sucediendo, enrareciendo el ambiente y, por sobre todas las cosas, envileciendo la profesión.
El ambiente que se percibe últimamente, enrarecido por ciertos sectores reaccionarios, enemigos de la convivencia democrática que a falta de capacidad para dirimir diferencias a través del debate de ideas recurren a la violencia –es decir, los sin argumento-, también hizo su aporte para que el Día del Periodista tuviera un rasgo diferente: el rechazo a las agresiones verbales y físicas que se han sucedido en varias oportunidades durante las dos últimas semanas, sufridas por trabajadores de prensa; rechazo que fue moneda corriente en los actos que se hicieron y los comunicados que emitieron los sectores políticos y gremiales y otras organizaciones.
Esos ataques al libre ejercicio de la profesión estuvieron frescos en la memoria durante la celebración. Tan frescos que también hubo una pequeña movilización en repudio.
No todo fue festejo en el Día del Periodista; y no vendría mal que el periodismo preste atención a todas las señales de alerta que se vienen encendiendo puertas adentro.

viernes, 8 de junio de 2012

UN 7 DE JUNIO MÁS

Mezcla rara la de este 7 de junio, Día del Periodista.
Lo que en cada año es -o debiera ser- un día de celebración para todos los trabajadores de prensa, ayer sumó otras características. Fue también un día de reivindicaciones, en el sentido literal de la palabra. Y cuando la palabra reivindicaciones se mezcla con periodismo, sólo una imagen es posible que se nos represente: Rodolfo Walsh. Emblemático. Por ello, en su honor, para le fecha EL GUARDAFARO transcribe una autobiografía suya, extraída del libro “Periodistas desaparecidos”, editado por la Unión Trabajadores de Prensa de Buenos Aires - UTPBA:

Me llaman Rodolfo Walsh. Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados, y eso me gustó.
Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.
Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antigüedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba.
Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947, y otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro", y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.
Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.
Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.
Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.
La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie. “Operación masacre” cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años.
En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.
En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

Rodolfo Walsh - Periodista y escritor. Fue desaparecido el 25 de marzo de 1977

martes, 5 de junio de 2012

EN CÓDIGO VERDE

“Asistimos a un doble chantaje: el de los operadores del “mercado” y, sobre todo, la presión de las corporaciones periodísticas opositoras”, escribió recientemente Eduardo Aliverti -coincido-, refiriéndose al tema que, desde fines de mayo, resulta predominante, sobre todo en el microclima de la clase media y media-alta de Buenos Aires: el dólar estadounidense. El oficial y el bautizado blue.
Blue, aquel mercado en el que se mueven aquellos que no pueden o no quieren justificar los fondos con los que transan. Blue, aquel dólar que la hipocresía no desaprueba a pesar de su condición ilegal; hipocresía porque quienes agitan fantasmas, lo instalan en la tapa de los diarios ¡¿…?!, y lo comercializan son quienes se “indignan” con la falta de seguridad y de justicia, la corrupción, la pobreza, etc., etc. Blue, aquel cuyo precio creció al compás de cierta histeria generada en algunos (los ingenuos, los distraídos y los ignorantes) por el graznido de los cuervos pro-devaluación que, aprovechando esa cultura de la sociedad de pensar en código verde, apuestan a torcer el brazo de un Gobierno que no se somete y les recorta privilegios. Cultura que es memoria histórica: “el Rodrigazo”, que hizo estragos apenas comenzado el año 1975; “El que apuesta al dólar pierde”, la frase de Lorenzo Sigaut, ya en 1981, previo a la fuerte devaluación; el Plan Bonex de Erman González, el canje compulsivo de los depósitos por títulos públicos "Bonex 89" implementado el 28 de diciembre (Día del Inocente) de1989; “Quien depositó dólares recibirá dólares”, de Eduardo Duhalde, cuando ya la paciencia había estallado con el “corralito” del gobierno de Fernando De la Rua y todo había volado por el aire… Yantas veces perdió la gente... Y la memoria histórica, alimentada por los medios, disparó la alarma cuando la AFIP abruptamente decidió impedir la compra de la moneda extranjera, sin importar monto ni capacidad patrimonial del comprador.
Y “los muchachos” tratando de forzar una atmósfera que favorezca a sus intereses… Buscan la revancha al intento frustrado de provocar una corrida cambiaria en noviembre pasado.
En esta ocasión la situación es distinta. Alejandro Rofman, economista, miembro del Plan Fénix, es claro al defender la medida. El Gobierno “ha establecido medidas preventivas ante la eventualidad de futuros desastres económico-financieros internacionales y ha avanzado en fortalecer nuestra posición en el stock y el flujo hacia el Banco Central de las divisas que no producimos … Evitar que se malgasten los dólares en actos ilícitos o en erogaciones superfluas nos está garantizando nuestra capacidad de supervivencia”, explica. Al igual que otros que lo complementan, un argumento perfectamente atendible por todo aquel que adhiere al modelo de desarrollo económico-social en construcción, algo que no impide la crítica hacia la política comunicacional del Gobierno -deficiente en varios frentes, en contraposición a todos sus aciertos- y cierta incontinencia verbal que tanto resta.
No es conveniente subestimar la capacidad de los medios concentrados, los sectores financiero y de exportación y la patronal del campo. Esta última viene marchando nuevamente. Todo un capítulo aparte.
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Y si de pensar en código verde se trata, ¿qué fecha más propicia que ésta…? Obviamente desde otro lugar… Desde 1973, por Resolución N° 2994 (15/dic/1972) de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, con miras a hacer más profunda la conciencia universal de la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente. Pero en verdad, si miramos en rededor, llegamos a la conclusión que poco se ha hecho y se hace al respecto. Ni por corregir ni por prevenir. Mayoritariamente más declamaciones que acciones concretas y efectivas. Y la tierra sufre y resiste como puede; sus criaturas también. Lamentable.
Me pregunto cómo pretender respeto del hombre hacia la atmósfera, el suelo, los ríos y mares y los animales, cuando es incapaz de respetar a sus semejantes. Incluso respetarse a sí mismo. Se ve a diario.
En OTRAS VOCES encontrarán “Sólo una voz”, un poema de Juan Grau. Denuncia al hombre, homenaje a una nueva conciencia.

martes, 29 de mayo de 2012

UNA PARTE DEL TODO

Si todos los caminos conducen a Roma, en Neuquén la ruta del cáncer lo haría al petróleo. A pesar que las autoridades sanitarias admiten que las enfermedades oncológicas son la principal causa de muerte en la provincia y en toda la región, nunca hubo un informe oficial sobre las causas de estas patologías; y tanto la iniciativa de hacer un censo de ese tipo de enfermos en Cutral-Có y en Plaza Huincul, como la de crear un registro provincial, nunca prosperaron. Sin embargo, la División Delitos Ambientales de la Policía Federal y el Laboratorio de Toxicología y Química Legal de la Corte Suprema de Justicia determinaron que en Añelo, localidad ubicada a 100 km de la capital provincial, en la que prima la actividad vinculada al petróleo, miles de habitantes presentan medidas alarmantes de mercurio, cromo y plomo en sangre, mientras que el agua del lago está contaminada 500 veces por arriba de los valores admisibles. Una lugareña, Cristina Cherqui, a quien años atrás le habían detectado metales pesados en la sangre, falleció el 16 de abril, a los de 55 años de edad. Ironía de la vida, murió el mismo día que en Buenos Aires se anunciaba el Proyecto de Ley que, entre otras cosas, disponía la recuperación del  control de YPF.
El de Cherqui no es el único caso consecuencia de los daños ambientales que producen las compañías petroleras. No lo es en número ni en tipo ni origen. Además de consecuencia de los daños ambientales, podría agregarse: de “sistemas que protegen intereses a costa de la integridad, seguridad y derechos de las poblaciones”, como resaltó recientemente el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (Ocmal) respecto de esa otra actividad extractiva, la megaminería, que plantea conflictos que en cierta forma se emparentan con la anterior.
El hecho que en el período 2003-2007 la Argentina haya multiplicado por 7 la cantidad de proyectos mineros, permitió a Ocmal sostener que nuestro país “está inscripto en la carrera por convertirse en un país minero por excelencia”, y proyectar también la posibilidad de que “se insista en la criminalización de la oposición a la minería en un escenario de esfuerzos por profundizar el modelo extractivo”; algo que no parecería exagerado si se tienen en cuenta lo primero y lo sucedido en distintas protestas populares en el NEA, antiguas y no tanto, a contramano de la decisión tomada en la Casa Rosada de no reprimir la protesta social.
Otro foco de desencuentros pero en otras latitudes de “la Argentina profunda”, como gusta llamar la Presidente, son los bosques nativos conocidos como El Impenetrable, un área de 4 mill de hectáreas, protegido por Ley. Un pulmón del planeta. Greenpeace denuncia al gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, por los desmontes para ganadería intensiva que están dejando sin hogar a especies animales en peligro de extinción y a campesinos e indígenas.
Y si de intereses privados al desnudo se trata, basta nombrar Libertador General San Martín, en la provincia de Jujuy, la localidad con el promedio de vida más bajo de América (43 años), en parte producto de las dolencias respiratorias que provoca el desecho de la caña de azúcar: el bogazo, pero donde nadie consigue un certificado médico que lo indique. Libertador General San Martín enclave del ingenio azucarero Ledesma, propiedad de los Blaquier; los dueños de la tierra, de la vida y de la muerte allí, como los definió recientemente la periodista Adriana Meyer.
En la mayoría de estos casos “el conflicto se presenta entre las políticas de crecimiento y desarrollo económico -en pos de construir una sociedad más equitativa-, y la protección del medio ambiente y de los pobladores de las localidades involucradas; incluidos el acervo cultural y las formas y medios de vida, como  Derecho”, como ya se dijo en “DE INVISIBLES A VISIBLES”. Y los intereses económicos privados tampoco son ajenos, aunque siempre o casi siempre se trata de protagonistas tras bambalinas. Hasta que se desenmascaran.
La razón de este tour es hacer un pequeño recorrido por distintas realidades de nuestra realidad global y comprender lo mucho que falta por hacer, por cambiar, por corregir. No para saltarle al cuello al Gobierno y luego cruzarse de brazos esperando a -o haciendo- que haga o caiga. Es reconocer que existen situaciones que avasallan Derechos con la connivencia de particulares, policía, justicia y política, según los casos, y que eso debe terminar. Pero que la construcción de soluciones demanda trabajo en conjunto, participación; y sinceridad a la hora de invocar el deseo de cambios en nombre del futuro.
Inclinarse por el proyecto en construcción no es ser rehén. No necesariamente es ser “K”.

viernes, 25 de mayo de 2012

NUEVO AMANECER

Un día como hoy, 25 de mayo, hace exactamente 9 años, las aguas se dividieron. Sucedió cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación. Por un lado el poder político y, por el otro, los señores del poder fáctico; por un lado quienes estrenaban mandato y, por el otro, los acostumbrados a condicionar gobiernos. Los primeros con la debilidad de haberse visto privados de la posibilidad de legitimarse y, como contrapartida, la fortaleza de contar con un modelo de desarrollo económico-social en mente. Los segundos, defensores y parte del modelo neoliberal que nos arrojó desbastados moral, espiritual y económicamente como país en la puerta del siglo XXI, los grupos económicos concentrados y los personeros del capital financiero, con la confianza propia de quienes siempre fueron ganadores por su capacidad tanto para hacer como para impedir.
Desde entonces, dos modelos de país entraron en pugna. Y éste, políticamente hablando, fue polarizándose: amanecer para los derechos de todos, ocaso de los privilegios para pocos.
A medida que la gestión del Gobierno fue avanzando la propuesta kirchnerista se transformó en un nuevo amanecer para vastos sectores sociales, como seguramente sucedió hace 202 años con el chispazo que dio lugar al nacimiento de nuestra patria, un día como hoy de 1810; y a medida que esa propuesta fue sumando adhesiones en las calles y en las urnas, la diatriba de los voceros de quienes tienen sus necesidades satisfechas y sus problemas resueltos desde siempre o desde hace mucho, y de los reaccionarios, se incrementó. Sectores ofuscados, evidentemente a contramano del sentimiento mayormente extendido, que no cesan; insisten con sus ataques.
Uno de los casos más evidentes resulta ser el del multimedio Clarín, el oligopolio que demuestra sobradamente que no detendrá sus esfuerzos para ver al kirchnerismo desprestigiado y fuera del gobierno. Y, a juzgar por su intolerancia, su práctica periodística y su desajuste a la ley -para no ahondar más-, sus límites no son precisamente los de la ética.
Los periodistas Víctor Hugo Morales y Matías Martin mantuvieron una charla radiofónica hace aproximadamente diez días, en la que discurrían acerca de la necesidad de comprometerse o no con este momento histórico que transita la Argentina; una charla digna de reproducir en uno de sus pasajes. Dijo el primero: “No es con la indiferencia, no es por el camino del medio, no es haciéndonos los sota, no es pensando que un día como actor o como locutor o como periodista tengo ganas de trabajar en el grupo al que ahora tengo que criticar -que podría ser el Grupo Clarín-, no es por esa calle del medio que se va a construir una sociedad distinta. Es en la pelea de los que están del lado Magnetto de la vida y de los que están en la vereda de enfrente de ese lado Magnetto de la vida que tenemos que dilucidar. Porque los gobiernos, si vos me dijeras: “entonces, el gobierno…”, el gobierno lo vas a cambiar. El que sí estará con su mismo designio, con su mismo espíritu mafioso, con su misma soldadesca periodística, se llama Magnetto, que cuando no se llame Magnetto será de otra manera su nombre, será González, pero seguirá siendo Clarín; seguirá siendo un medio de comunicación que envilece la atmósfera de la discusión del país en nombre de sus intereses”.
Conceptos que demuestran tanto el nivel de enfrentamiento del mascarón de proa de los enemigos del Gobierno con éste como el de rechazo que genera en una parte de la sociedad. 
Inclinarse por un proyecto que, en términos generales, coadyuve al bienestar común bogando por mayor inclusión social y mayor equidad en la distribución de la riqueza -priorizándolas- y procure alcanzar un crecimiento sostenible sustentado en el trabajo -no en la especulación-, defendiendo para ello la soberanía política y económica de la Nación -libre de intromisiones foráneas- y devolviéndole al Estado su rol de regulador y arbitrador, no necesariamente es ser “K”. Es definirse por un modelo de país al que se aspira, que en este caso coincide filosóficamente con el proyecto que se encuentra en construcción y se ubica en las antípodas del capitalismo salvaje; es definirse a favor del cambio, a favor de un proceso de transformación que conduzca a ese otro modelo de país que resulta deseable.
Pretender igualdad de ideas y posturas es aspirar a imposibles. Tampoco es sano. No así que las diferencias que inevitablemente surjan en el colectivo ubicado en la vereda de enfrente del lado Magnetto de la vida –como definió VHM- pueden ser dirimidas. Las discrepancias en lo que hace a las necesidades y problemas a resolver, sus matices, las prioridades, las formas y mucho más, canalizadas adecuadamente, pueden convertirse en convergencia de la diversidad. Se trata de participación. Diálogo y construcción conjunta de soluciones postergadas, cambios en nombre del  futuro para ese amanecer de nuevos días que la mayoría (54,11%) manifestó querer regalarse.
Inclinarse por el proyecto en construcción no es sostener que todo está bien; tampoco que no se reconozcan errores, que no haya que ajustar algún rumbo o corregir alguna cuestión. Es aceptar que todavía falta. No es ser rehén. No necesariamente es ser “K”.
En labios y letras de molde de quienes comulgan con un proyecto contrario, “ser K” conlleva desdoro. Es parte de su forma de estigmatizar sistemáticamente al Gobierno y a quienes no lo atacan, como pieza de la construcción de la falsa dicotomía “K – antiK”. Es parte de la frustración de los centinelas de sus propios intereses y de otros corporativos; frustración de quienes no pueden doblegar a este Gobierno. Insulto a la inteligencia de quienes priorizan los derechos y los intereses todos para ese otro  modelo de desarrollo económico-social en construcción.

martes, 22 de mayo de 2012

HACER ESE GOLAZO

En función del vínculo que cada uno haya establecido con su tierra, desde lo afectivo “patria” puede sentirse de distintas formas y traducirse en muchas cosas. “Su tierra” entendida como la natal, o la adoptada, y en cualquiera de los casos compartida en armonía con muchos otros. Sin embargo, pareciera haber muchos que no la conciben así.
Mientras que por un lado hay gente ocupada en hacer de su tierra -esta tierra- un lugar entrañable, digno de vivirse y disfrutarse, abundan aquellos que se esmeran en agregar pesas al platillo contrario de la balanza. Hacen lo que les viene en gana con lo que es de todos, tomándolo como propio. Inclusive Derechos; en ocasiones, hasta el derecho a la vida. Son las barrasbravas, a veces verdaderas organizaciones criminales.
No resulta novedad ni secreto para nadie la existencia de ese submundo en el que cohabitan todo tipo de tropelías de aquellas hinchadas que hacen del fútbol algo de lo que hay que cuidarse porque puede terminar en disgusto. Aquellas hinchadas que son más que un conjunto de pasiones exaltadas; que convierten los clubes en el lugar donde dan rienda suelta a sus ánimos más salvajes.
Podrán resultar desconocidos los verdaderos resortes que las mueven y los intereses que las protegen. Pero están, se ven. Y se ve cómo, de sendas manos, violencia, negocios y delito deslucen desde hace tiempo al más popular de los deportes de nuestro país; lo enlutan.
Resulta difícil de creer que no pueda hacerse nada para resolver la situación. ¿Tan comprometidas con esas organizaciones están la política y las dirigencias? ¿Tan enquistadas en la trama del poder están las barrabravas que no encuentran coto en su accionar?
El caso que da origen a este post es el del Club Atlético Independiente. El más reciente; tan reciente como notable. Un dirigente, Javier Cantero, que decidió ponerse del lado de la cordura y de los asociados que quieren bien a la institución deportiva que circunstancialmente preside. Socios, la razón primaria del Club, los verdaderos dueños; y sin  lugar a dudas, la mayoría. Respuesta de los barrabravas: desmanes, aprietes a él, amenaza de muerte al vice y de bombas en el colegio que pertenece al club. Respuesta del resto: fuerte respaldo  de los socios y tibio apoyo de otros clubes; también, en principio, compromiso de solución a futuro por parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de legisladores y gobierno.
Club Atlético Independiente, un caso testigo que nos convoca a aportar nuestro granito de arena al golazo de reconvertir los estadios en lugares de encuentro de las pasiones sanas de multitudes; lugares de celebración.
Para terminar, ninguna letra refleja mejor la situación anterior a esta última planteada que “Hay palabras”, de Ignacio Copani. Seguidamente, parte de ella:

Qué tiene de brava la barra que baja con armas por la popular,
qué hazaña me quiere mostrar, qué mar engordó a estas pirañas,
que atacan de a cien por la espalda y tan solo la rabia pueden alentar.

Mejor se podría llamar:
cobarde terror de la cancha
o barras de la impunidad,
que pueden actuar a sus anchas…

Porque hay otra barra atrás de estas,
con barras de oro y de plata…
La barra que nunca se muestra…
La barra siniestra de saco y corbata.

Ay… Ay… Hay palabras, que se deberían cambiar…
Ay… Ay… Hay palabras, palabras para desarmar.

martes, 15 de mayo de 2012

¡¿ Y CÓMO NO... ?!

La expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol convertirá al Estado Nacional en accionista de un conjunto de empresas y proyectos donde la petrolera tiene participaciónEl alcance de la expropiación excede las fronteras nacionales y el sector de hidrocarburos… “, indica el completo artículo en el que el periodista Tomás Lukin “puso en evidencia la integración productiva a lo largo y ancho de la cadena de producción con la que cuenta la petrolera”. Un tema no tratado en demasía por los medios de comunicación, que habla de brazos que se extienden por todos los negocios vinculados al petróleo y alcanzan al del gas, la electricidad y hasta el de la producción de fertilizantes.
La pregunta que surge luego de leerlo es ¿cómo no iba a patalear y amenazar Repsol al verse privado de un plumazo de la llave de acceso a –o a una parte de- semejante universo de negocios? Más aún si conoció y entró al de la exploración y explotación de petróleo de la mano de YPF.
¿Y cómo no lo cuidó? Es que para el capitalismo salvaje no existen banderas, sólo negocios. Solamente cuentan los intereses propios. En una interpretación muy particular de aquello acerca de que la caridad bien entendida empieza por casa, Repsol creció en el negocio fuera del país invirtiendo las utilidades obtenidas aquí donde consideró que más le convenía. No reinvirtiendo en estas tierras.
Hoy la multinacional española está presente en 14 países de América latina y el Caribe, 8 africanos, 6 europeos y 4 asiáticos; e YPF hizo su aporte a la causa. Fue utilizada para solventar la expansión internacional y la exploración en otras latitudes. Sabiendo esto y otras cosas cobra más sentido la declaración del viceministro de economía, Axel Kicillof, en el Senado: "Qué van a entender estos empresarios lo que estamos haciendo en Argentina cuando están pensando en la expansión de un grupo que lo ha hecho con los dividendos que les dio nuestra compañía”.
En los años ’90 YPF se privatizó por unos 7.800 mill de USD y desde entonces Repsol giró dividendos por más de 13.200 de los 16.450 mill de utilidades que obtuvo en la misma moneda desde el año 1999, en tanto la inversión en exploración sólo alcanzó el 1,95% respecto de los ingresos obtenidos haciendo que tanto la producción como las reservas de petróleo y gas disminuyeran drásticamente. Por ejemplo, de 50% y 48% a 14% y 18%, respectivamente, en el último  de los casos.
¿Acaso no imaginaban los directivos que le quitarían el chupetín? La respuesta es un contundente ¡sí! De hecho Antonio Gomis, director general en Argentina, ya en noviembre del año pasado se desprendió de 2/3 de las acciones que había acumulado de Repsol. Seguramente previendo lo que vendría, su derrumbe, embolsó por entonces algo así como 208.000 euros, según publicó la revista americana Financial Times. Ello sólo algunos días después de que el director por el Estado Nacional en YPF, Roberto Baratta, dejó en claro que el Gobierno se opondría a la aprobación de las Memorias y Estados contables de la empresa; 3 meses antes que ese mismo representante viera impedida su participación en la reunión de Directorio en la que se evaluarían los resultados y acciones de la empresa durante 2011; meses antes que las provincias comenzaran a exigirle a la empresa mayor producción primero y a revertirle áreas concesionadas después, porque, en conjunto, vieron disminuidas sus regalías en más de 1.000 mill al año.
Pensar que no imaginaban consecuencias sería pecar de ingenuos. En todo caso, se confiaron de estar ante un Estado bobo y exprimieron lo más que les fue posible hacerlo; y hoy, Antonio Brufau Niubó, CEO de Repsol, perdido  por perdido, trata de que el fin de cuento resulte el último gran negocio para la empresa reclamando un precio desorbitado por las acciones que le expropiaron. Aunque todos los analistas parecen coincidir en que, a pesar de su inmenso poderío, tendría perdida la batalla. Hay antecedentes.
¿Cómo no esperar una conducta así de la multinacional española si su presencia ha estado a menudo salpicada de escándalos y acusaciones? Según escribe desde Madrid el periodista Roberto Montoya, el Tribunal Permanente de los Pueblos (1) condenó en 2007 a Repsol por violación de derechos humanos y atentado contra el planeta. También se la ha llegado a acusar de blanquear dinero del narcotráfico; de facilitar ayuda financiera a grupos paramilitares, responsables de crímenes de lesa humanidad; o de poner como condición para invertir en muchos países que el gobierno de turno reprima cualquier tipo de conflictividad social.
Hasta en el propio territorio español se ha lanzado la campaña ciudadana en contra, ante el intento de la compañía por iniciar explotaciones que pondrían en peligro varios espacios naturales protegidos cerca de las islas Lanzarote y Fuerteventura. ¿Lograrán evitar que hinque sus garras? Las áreas naturales protegidas, de importancia internacional, no son obstáculo para saciar su sed de lucro. Lo demuestran sus actividades en 5 Parques Nacionales y Reservas de Bolivia; el Parque Nacional Yasuní en Ecuador y la Reserva Llancanelo en Argentina.
Repsol, que de no tener materia prima en su país se extendió como una mancha de petróleo sobre gran parte del continente de América del Sur y de África, ha sido acusada por propios y extraños de generar un alto costo económico, ecológico y social en los países donde ha desembarcado”, sostiene el periodista Alejandro San Martín. En Argentina, además de las demandas judiciales con sentencia firme que perdió, actualmente la empresa enfrenta al menos 4 causas por contaminación que se traducen en reclamos millonarios en dólares. En alguno de ellos la consultora alemana Umweltschutz estimó que los trabajos remediación de la superficie afectada llevarán, por los menos, 20 años.
Bastó el voto de 120 Diputados para privatizar YPF durante la gestión del ex Presidente Carlos Menem. La ley recientemente promulgada dispone: “queda prohibida la transferencia futura de acciones sin la autorización del Congreso, votada por las dos terceras partes de sus miembros”. Misma condición que para una reforma constitucional. ¡¿Y cómo no aprender?!

(1)          Organismo internacional no gubernamental que se establece en el año 1979, como institución que tiene como misión específica garantizar un espacio de visibilidad, de toma de palabra, de juicio a las violaciones masivas de los derechos humanos, individuales y colectivos, y a los derechos de los pueblos, que no encuentran respuestas institucionales a nivel nacional o internacional.